¿Cómo te cuidas?

enero 30 por Rita

No sé si les ha pasado, pero cuando alguien habla sobre los métodos anticonceptivos, mucha gente pone cara de espanto y bajan la voz, como si fuera una vergüenza tocar el tema. No entiendo por qué, es algo normal y cada vez más necesario de poner el tema sobre la mesa, con tus amigas, con tus primas, con tus hijas adolescentes y como diría mi mamá, con todas las “jovencitas”.

Lo que sí asusta, son las cifras: México es el país de la OCDE con más embarazos en adolescentes. Saber eso me puso los pelos de punta. Hay muchos factores que provocan esto, pero el más determinante es la desinformación. ¿Ven porqué sí es importante hablar del tema?

Cuando comencé mi vida sexual, estaba muy indecisa sobre el método anticonceptivo que debía usar, y después de consultarlo con mi ginecólogo y con internet, obvio, (Hello! señorita fan de wikipedia), me decidí por las pastillas. Al principio me sentaron fatal, me dolía la cabeza, y tenía muchos problemas, porque siempre se me olvidaba tomarme la pastilla, si un día salía de noche, era seguro que ya no me la tomaba, ¡nunca me acordaba!. Por fortuna, nunca pasó nada, entre que yo era de la idea de que “sin globos no hay fiesta” y entre que prefería la abstinencia porque no estaba tan segura, salí ilesa de esas situaciones. Era un momento en mi vida, en el que no quería tener un embarazo, y definitivamente no estaba lista para ser mamá. Así que me aferré como pude a esa decisión.

Cuando mi RedPelitos y yo nos animamos a dar ese gran paso, simplemente dejé de tomar las pastillas. Y un ciclo menstrual después, ya estaba yo esperando a Alicia. Menos mal que me cuidaba, porque mi RedPelitos resultó muy efectivo (jajaja su pluma si pinta).

Inmediatamente después de que nació mi hija, volvimos al dilema de seleccionar mi método anticonceptivo ideal, y cómo en ese entonces yo no quería regresar a las “hormonas”, mi médico sugirió la T- Cobre. Se colocó tan pronto pasó la cuarentena. En ese momento me pareció súper pronto, pero me explicó el doctor que en cuanto el útero vuelve a su tamaño normal, se puede insertar cualquier dispositivo o sistema intrauterino. Fueron 15 minutos muy incómodos, la verdad, si duele la colocación.

Me fui a mi casa, con el DIU y tenía muchos cólicos, me inflaba como pez globo, sangraba mucho, como película de terror. Todo mal. Pero aún así, yo creía que la cosa iba a mejorar, le di chance casi seis meses, y al fin y al cabo, terminaron quitándomelo. Y de nuevo, estaba yo, ante la situación de tener que elegir: ¿Cómo me iba a cuidar?

La mayoría de las cosas que yo sabía sobre los anticonceptivos, eran mitos. Lo que sí era real, es que tenía un bebé de meses, mi vida había cambiado mucho y mi cabeza no estaba en condiciones de recordar todas las noches que debía tomarme una pastilla, menos quería tanta sangre y tanto cólico. Estaba a dos de tirar la toalla y de recurrir de nuevo a mis amigos los globos, cuando descubrí a mi salvador: El Mirena.

Bendita la hora en la que me puse ese sistema. Todos mis problemas se resolvieron en otros 20 minutos (que fue lo que tardó el doctor en quitarme la T de cobre y ponerme el Mirena). El procedimiento se puede hacer de inmediato, quitan uno y ponen el otro.

Les cuento porqué es tan maravilloso para mí. No tienes que hacer nada, ni recordar nada, ni tomar nada. Nada por cinco años (¡dura tanto!). Me bajaba poquitito, el día exacto del ciclo, casi siempre a la misma hora y cada vez menos cantidad. Cero cólicos e inflamación. Nunca me dolió ni sentí nada. ¡Lo máximo! Me preocupaba que tuviera hormonas y leí que el levonorgestrel (lo que tiene Mirena) es de efecto local, sólo en la cavidad uterina y que no tiene estrógenos, es más, se puede tener el sistema mientras estás lactando. Y la efectividad anticonceptiva se compara con la de una mujer estéril. Súper ¿no?.

Después de dos años más de uso muy feliz de mi SIU (sistema intrauterino), RedPelitos y yo, decidimos emprender la búsqueda de mi segundo retoño. En otra visita al ginecólogo, lo retiraron y listo. Recuperas tu fertilidad muy rápido.

El punto es que los embarazos no deseados, sobre todo en adolescentes, ¡se pueden evitar!. Con un sistema tan efectivo como el Mirena, por ejemplo.

La buena noticia es que México es el único país de Latinoamérica, donde se consigue de forma gratuita en los centros de salud. Sólo hay que ir a pedirlo y llevárselo al médico para que lo coloque. Es un método mucho más económico que las pastillas, a la larga, conviene mucho. Para mi, tuvo grandes ventajas y efectos positivos.

Ahora, yo quiero saber: ¿cómo te cuidas tú?.

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