Mocos Vs Tos

abril 14 por Rita

Desde el mes de enero para acá, llevamos cuatro infecciones de garganta con una y dos cuadros de tos con el otro. Es un no parar padrísimo. Una sinfonía nocturna, de ronquidos y carrasperas preciosas. Ya perdí la cuenta de las noches en las que, si no es chona es juana, pero me la paso velando las molestias de mis hijos.

Pero como dice mi mamá, así es la vida de los niños, ni modo. Hay cosas peores. Ya busqué información, intentando encontrar opciones para ayudarlos, pero me resultó peor, el remedio que la enfermedad, porque en un artículo consiguieron hacerme sentir la peor mamá del mundo porque permito que coman frutilupis. Al parecer, ese es el alimento del demonio que hace que no se curen nunca.

Digo, esa no es la base de su nutrición, por supuesto. Mis hijos comen realmente bien, no me puedo quejar, muchas verduras y frutas, pescado, carne, pollo y huevos orgánicos. Siempre comen bien, por eso no me preocupa que coman algún dulce de vez en cuando.

¿Será que tengo que sustituir lo que yo he sabido toda la vida que es una alimentación balanceada, por una comida macrobiótica que supuestamente resuelve todos los problemas de salud de mis hijos y les regala un sistema inmune infalible?. Yo comí kilos de corn pops sin descanso, y aquí estoy, escribiendo esto ¿no?. Creo que entonces no.

No se crean todo lo que les dicen o todo lo que leen. La culpa es una herramienta súper poderosa, que destruye. Me parece que el mejor aliado que tenemos las mamás modernas es el sentido común y el instinto. Eso sí, respeten las ideologías de las otras madres, por estúpidas que les parezcan, simplemente no las apliquen y ya, pero respeten. Siempre pienso, que nadie quiere más a un niño, que su propia madre, y que todas hacemos lo que mejor nos parece con nuestros hijos.

Dicho lo anterior, les quiero contar, algo que me ha funcionado en estos días de enfermos en mi casa, y que es una versión moderna de un remedio antiquísimo. Un humidificador maravilloso de Vick, que está súper práctico.

Tiene función de añadir humedad al aire, vaporizar con unas laminas de vick vaporup y relajar y entretener a mis hijos con una lamparita que proyecta dibujitos en el techo. Todo el truco es el vapor frío con los ingredientes de Vick, una fórmula que ha funcionado desde hace muchos años: alcanfor, eucalipto y mentol. Les juro que es lo máximo, ayuda y alivia al momento. Y tengo la seguridad de que es un remedio “natural” que si no cura la enfermedad, por lo menos, mal no les hace.

El aparatito y las laminitas las consiguen en Sam’s o en amazon.

El punto es que me hubiera encantado tener esto antes, nadie me lo dijo. Ahora ya lo saben ustedes, no hay pretexto.

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